Monitoreo
de las Convenios Internacionales de Rotterdam y Estocolmo
Problemáticas Locales Relacionadas con Plaguicidas
Agroquímicos en Uruguay
Diálogo - ONGs/ Gobiernos
Seminario Cono Sur
Asunción - Paraguay 25 de Noviembre de 2003
Uruguay ha sido por largos años un país
básicamente de ganadería extensiva, lo que significó
que amplias áreas del territorio estuvieron libres del uso masivo
de agroquímicos. No ocurrió lo mismo en las zonas dedicadas
a los cultivos agrícolas y frutícolas (concentrados en
zonas bien especificas del país), caracterizados por un uso amplio
de agroquímicos. Los sectores hortícola y frutícola
son los que hacen un uso más intensivo de agrotóxicos
y donde los trabajadores están más expuestos a sus efectos,
en particular en la producción intensiva en invernáculos.
En los últimos 15
años se ha visto un incremento en los cultivos forestales (principalmente
en zonas antes destinadas a la ganadería de carne), resultando
en un uso masivo de agroquímicos, en particular Round-up, fertilizantes
químicos y hormiguicidas organoclorados (mirex). Más recientemente,
esta situación se ha visto aún más agravada con
la introducción de la soja transgénica resistente al glifosato
(Round up). A partir de estos dos cambios, el uso de agroquímicos
ha aumentado notoriamente en el país.
Vinculando producción
y uso de agroquímicos, se observa un uso intensivo en los siguientes
cultivos en las distintas zonas del país:
Noroeste: cítricos
(Malatión) y agricultura de invernáculo (Bromuro de metilo)
Noreste: arroz (Glifosato y paraquat)
Forestación: (Mirex y Glifosato) en 4 zonas bien marcadas (Paysandú-Río
Negro, Rivera-Tacuarembó, Durazno y serranías del Este)
Litoral oeste: soja transgénica (Glifosato y Endosulfán)
Litoral Sur: diversos cultivos, con un uso variado y extenso de agroquímicos
(herbicidas, hormiguicidas, funguicidas y fertilizantes).
La situación
en Uruguay
En nuestro país
desde 1992 se publican trabajos que alertan sobre los problemas del
uso de agrotóxicos. Se ha detectado presencia de agrotóxicos
clorados en bebés recién nacidos y en leche materna de
mujeres que no trabajaban en la agricultura, suponiéndose que
se contaminaron por los alimentos.
El Centro de Información
y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) de la Facultad de Medicina
registra unas 1400 consultas por exposición a plaguicidas por
año. Estas consultas se refieren por lo general a intoxicaciones
agudas, por haber estado en contacto con dosis altas del producto en
alguna oportunidad. Sin embargo, no se tienen datos sobre los efectos
de la intoxicación crónica por agrotóxicos, es
decir la provocada por pequeñas dosis durante muchos años,
mucho más difícil de detectar.
Se estima que 400 niños
son afectados anualmente por exposición a plaguicidas, en particular
en el hogar, en donde se suelen encontrar sustancias sumamente tóxicas
al alcance de los niños. La intoxicación en un niño
es mucho más grave que en un adulto, ya que sus efectos pueden
ser irreversibles y las dosis en que los productos provocan daño
son mucho menores. Los accidentes de este tipo se deben a que muchos
de estos productos de uso agrícola y veterinario de alta toxicidad
se encuentran en los domicilios, fuera de los envases originales, fraccionados
y colocados en frascos de medicamentos o botellas de refrescos, sin
rotular, aumentando el riesgo de accidente tóxico potencialmente
grave. Cabe señalar que la Dirección General de Servicios
Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura
y Pesca (MGAP), autoriza la libre comercialización de 294 principios
activos y 805 marcas comerciales de pesticidas, 43 de los cuales están
prohibidos o severamente restringidos en el mundo. Según datos
obtenidos del Departamento de Control de Insumos de la DGSA, las importaciones
de productos fitosanitarios realizadas durante 2001 superaron en casi
un 14% a las del año 2000 y crecieron mas de un 25 % en kilos
totales de sustancia activa. Se revierte así la tendencia descendente
que se venía observando desde 1998, en que se lograron los máximos
históricos en el volumen importado de estos insumos agrícolas.
Es importante señalar
que estos registros no contabilizan los agroquímicos entrados
por contrabando a través de las fronteras terrestres tanto de
Brasil como de Argentina, que se estima que es un porcentaje muy alto.
Monocultivos y cultivos
transgénicos
Con la imposición
del monocultivo como forma de producción agrícola y forestal
predominante, se ha generalizado el uso de los agrotóxicos, siendo
su aplicación una práctica habitual e indiscriminada en
la agricultura convencional. Esto resulta en la contaminación
de suelos y acuíferos; y en la afectación de la salud
de millones de personas (trabajadores del campo, consumidores y población
en general). Según un informe elaborado por la OIT (Organización
Internacional del Trabajo) a partir de los datos suministrados por gobiernos
y organizaciones internacionales, 40.000 agricultores mueren en el mundo
cada año por intoxicación aguda con plaguicidas de un
total de entre 3 y 5 millones de casos. Pero las intoxicaciones agudas
son sólo la parte más visible de los daños causados
por estos productos.
La introducción
de cultivos transgénicos (soja y maíz) como nuevo "paquete
tecnológico" consolida aún más el control
de las transnacionales sobre el sistema agroalimentario, agudiza la
crisis ambiental, aumenta la erosión genética e introduce
nuevos riesgos incontrolables para el ambiente y para la salud, ya que
no sólo no se elimina el uso de agroquímicos, sino que
las mismas empresas que venden las semillas transgénicas también
venden los agroquímicos que forman parte del mismo paquete tecnológico.
Problemas a los cuales
se ven enfrentados los productores y técnicos
Entre los productores y
técnicos en general existe un gran desconocimiento del tema ambiental,
tanto de los impactos de los transgénicos, como de los agroquímicos
en general sobre sus tierras y sobre su salud.
Como señala el estudio
realizado por Chiappe, Graf y Carrau (2003) "un aspecto fundamental
es que existe desconocimiento acerca de las consecuencias de los productos
químicos que se utilizan a nivel comercial y que el mercado presiona
a utilizar, por ejemplo el Glifosato. Tampoco se conoce el proceso de
degradación de los principios activos, el nivel de residualidad
de los agroquímicos y productos veterinarios, y si existen o
no efectos secundarios a largo plazo". A nivel de los trabajadores
añade que "se reconoce que a menudo se realiza un exceso
de aplicaciones y sobredosificación de los herbicidas, insecticidas,
funguicidas y fertilizantes, sobre los que no se dispone de una evaluación
profunda. Asimismo se remarca el no respeto a los tiempos de espera
a la hora de cosechar. Los problemas se agravan por la falta de conocimiento
y capacitación de cómo realizar un manejo adecuado de
los productos y de cómo regular la maquinaria. El personal en
general trabaja sin la correcta protección (equipos, máscaras,
guantes), y falta conciencia sobre que conllevan "las curas"
para la salud humana. En relación a los efectos directos de los
agroquímicos sobre la salud humana, se observan problemas detectados
en la salud de los operarios y vecinos (alergias, problemas respiratorios)."
El mismo estudio enfatiza
que "entre los productores y técnicos hortícolas,
existe especial preocupación por la frecuente utilización
de productos químicos altamente tóxicos y el manejo inapropiado
de los mismos. En la zona sur, los productores observan que la utilización
de atomizadores para el control de plagas en cultivos frutícolas
vecinos, produce la contaminación de sus predios".
A lo anterior se agrega
que "En establecimientos ganaderos se utilizan productos agroveterinarios
que si bien son autorizados, se consideran agresivos para el medio ambiente
y para los animales, por ejemplo closaltel injectable, ivermectinas
y productos órgano-fosforados", señalándose
que "Existe preocupación por la contaminación de
los suelos, arroyos y napas freáticas por el uso de esos productos
químicos, que resultan en la mortandad de peces e insectos benéficos.
El desagote de baños de ganado afecta las corrientes de agua,
especialmente como consecuencia del uso de piretroides. Se subraya que
en la zona de Guaviyú (Paysandú), los pesticidas utilizados
en las arroceras contaminan los arroyos de campos vecinos. En particular
se percibe como peligroso el uso del Paraquat en las arroceras del norte."
Chiappe y otros (2003)
afirman que "Existe un manejo inadecuado de los envases plásticos
de agroquímicos y del polietileno. No existen unidades y programas
de eliminación de residuos contaminantes, lo cual hace que cada
productor deba deshacerse de los envases en forma individual. En los
predios hortícolas, en particular, se acumula nylon proveniente
de invernáculos. La forma de eliminación de los envases
de plástico y del nylon es a menudo la quema, provocando contaminación
del aire. Es común que se utilicen envases de agroquímicos
para otros fines, continuando con esta práctica la contaminación
por el agroquímico".
En materia de suelos, el
estudio señala que "En los establecimientos hortícolas
de la zona de Salto y del Sur se destacan problemas serios de degradación
de los suelos. Aparecen problemas de erosión y pérdida
de productividad del suelo, pérdida de estructura, salinización,
pérdida de biodiversidad (especialmente por la aplicación
de bromuro de metilo en invernáculos)".
Causas de los problemas
detectados y posibles soluciones
Uno de los problemas centrales
identificados por Chiappe y otros (2003) "es la falta de legislación
o de cumplimiento del marco legal vigente en torno al uso de los recursos
naturales y de insumos utilizados en la producción agrícola.
Esto se atribuye a la falta de una estrategia definida de país
en torno a temas ambientales. La normativa legal vigente, si bien existe
para algunos aspectos, no se aplica con rigurosidad, y no se penaliza
a quienes no la cumplen. Algunos productos químicos que se utilizan
en el país están prohibidos en otros países, y
sin embargo en Uruguay se continúan vendiendo y utilizando libremente,
no existiendo normativas que garanticen el uso adecuado de los mismos".
"las soluciones planteadas para estos aspectos están
vinculadas con dar cumplimiento a las leyes que ya existen; la promulgación
de nuevas leyes y reglamentación para regular la producción;
promover la conservación de los recursos y el uso de tecnologías
amigables con el ambiente; y propender a cambios más rápidos
en la legislación, acorde al ritmo de los cambios que se viven".
En ese sentido, el estudio enfatiza "la casi total inexistencia
de políticas orientadas a apoyar y beneficiar a productores orgánicos".
Entre las causas económicas
que restringen la adopción de esta producción alternativa
se encuentran:
- falta de estímulos
para producir en forma ambientalista adecuada, y la no diferenciación
de precios de los productos entre quienes producen de esa manera y quienes
no.
- presión que ejercen las empresas vendedoras de insumos agrícolas
(semillas y agroquímicos).
- presentación de los productos que exigen los consumidores en
cuanto a su aspecto exterior. Esto quiere decir que muchas veces el
aspecto de un producto orgánico no es tan perfecto como del convencional.
Las principales causas
socioambientales serían las siguientes:
- falta de información
objetiva y de conocimientos sobre los efectos de los agroquímicos
(sobre el ambiente y la salud) y sobre las consecuencias de las prácticas
agrícolas utilizadas.
- educación formal (en particular terciaria) centrada en el uso
del paquete tecnológico de la Revolución Verde y con escasa
formación en cuanto a agricultura orgánica.
- política gubernamental centrada en la promoción de los
monocultivos agrícolas y forestales (convencionales y transgénicos),
que implican el uso masivo de agroquímicos.
Convenios y tratados
Uruguay se ha comprometido
en diversos convenios internacionales a mejorar su situación
en relación a los agrotóxicos, pero su aplicación
está en suspenso por falta de ratificación o demoras en
su implementación.
Alternativas y propuesta
En los últimos años
se han venido consolidando propuestas de otras formas de cultivar alimentos
que reducen o eliminan el uso de agrotóxicos. Al día de
hoy la agricultura ecológica u orgánica abarca a 400 productores
que manejan 250.000, hectáreas, impulsados por la demanda de
los consumidores del mercado externo e interno, logrando formas de producir
viables económicamente a la vez que beneficiosas para el ambiente
y la salud.
Otros productores optaron
por disminuir el uso de agrotóxicos, eliminando algunos de alta
toxicidad y disminuyendo la cantidad utilizada en otros.
En el corto plazo se debe
eliminar el uso de mirex y bromuro de metilo, dos agrotóxicos
de elevado impacto sobre la salud y el ambiente, ambos incluidos en
convenios internacionales suscritos por Uruguay: el Convenio de Estocolmo
sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) y el Protocolo
de Montreal sobre las sustancias agotadoras de la capa de ozono.
Paralelamente proponemos
elaborar un Plan Nacional de Agricultura Sustentable, con una clara
propuesta en la prevención de daños por agrotóxicos,
que ponga a Uruguay al nivel de los países más avanzados
en el cuidado de la salud de su población y el ambiente, y que
tenga entre sus objetivos el de brindar alimentos sanos, adecuados y
suficientes a toda la población. Este plan debe impulsarse a
nivel del estado, con participación de todas las organizaciones
civiles involucradas en esta problemática y que se traduzca en
políticas claras para impulsar una agricultura sustentable y
sana para todos.
(Material elaborado
por María Isabel Cárcamo en base a "La dimensión
ambiental de la producción agropecuaria: Una perspectiva desde
los actores", Chiappe, M., Graf, E. y Carrau., A. Facultad de Agronomía,
Universidad de la República, 2003)