Cuidado con
los transgénicos, dice el PNUMA
por Diego Cevallos - 3 / 03 / 06
MEXICO, (IPS) El PNUMA advierte que los cultivos transgénicos
pueden ser peligrosos para la biodiversidad y la salud humana, y recomienda
a América Latina y el Caribe actuar con precaución antes
de adoptarlos.
Esta postura colisiona con la asumida
en 2001 por otra agencia de la ONU, el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), que consideró los alimentos transgénicos
una opción válida para combatir el hambre.
La posición del PNUMA (Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) sobre la investigación
y desarrollo de organismos genéticamente modificados, se expresa
en su informe GEO 2003, presentado este miércoles en México
con entusiasta aplauso de ambientalistas.
"Es bastante sorprendente la
posición del PNUMA y la compartimos", dijo a IPS Silvia
Ribeiro de la no gubernamental Action Group on Erosion, Technology and
Concentration (ETC), con sede en Canadá.
Mientras, María Colín,
de la oficina de Greenpeace en México, señaló que
"habría que celebrar" el pronunciamiento de la agencia
de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), ya que representa
"una toma de posición importante".
Según GEO, preparado por
la oficina del PNUMA para América Latina y el Caribe, la aplicación
de la biotecnología para el cruce de genes de diversas especies
animales y vegetales, puede poner en peligro la diversidad natural.
Apenas dos páginas hablan
de la "contaminación transgénica" en las 281
del documento, una amplia investigación sobre el estado general
del ambiente en América Latina y el Caribe realizada con auspicio
y coordinación del PNUMA.
No obstante, los ambientalistas
le otorgan gran significado, pues abordan un área de la investigación
con fines comerciales en la que grandes transnacionales gastan y ganan
millones de dólares al año, y a la que los activistas
combaten con intensidad.
"La posibilidad de que genes
modificados pasen descontroladamente de una especie a otra es un riesgo
real" que pondría en peligro la "biodiversidad que
es fundamental para la seguridad alimentaria de la humanidad",
advierte GEO.
El PNUMA indica que en el debate
sobre los transgénicos "interfieren posiciones polarizadas
y grandes intereses comerciales, por lo que el principio precautorio
debería aplicarse como regla principal hasta que exista un consenso
científico sobre el tema".
El principio de precaución
está consagrado en el Protocolo de Cartagena, el primer acuerdo
internacional que rige la transferencia, manejo y uso de organismos
vivos modificados que entró en vigor el 11 de septiembre.
Dicho principio establece que los
gobiernos tienen derecho a efectuar una evaluación de riesgo
de todos los organismos genéticamente modificados antes de adoptar
decisiones sobre su importación o de establecer normas para su
uso confinado dentro de su jurisdicción.
Las portavoces de ETC y Greenpeace
coincidieron en señalar que el PNUMA adoptó una posición
que favorece su lucha, pues usó argumentos similares a los suyos
para referirse a los transgénicos.
El área sembrada con semillas
transgénicas en el mundo llegó en 2003 a 67,7 millones
de hectáreas, nueve millones más que en 2002, indican
datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones
Agrobiotecnológicas, organización no gubernamental que
promueve los transgénicos.
Las variedades agrícolas
comerciales, soja, maíz, algodón y colza, son controladas
por apenas cinco empresas transnacionales del Norte industrial, dueñas
de las patentes, y más de 90 por ciento del área sembrada
está en Argentina, Canadá y Estados Unidos, aunque avanza
en otros países.
En América del Sur, por ejemplo,
la soja transgénica cruzó las fronteras argentinas, y
se cultiva ampliamente en el sur de Brasil, pero también en Paraguay
y Uruguay.
En 2001, el informe de desarrollo
humano del PNUD indicó que los transgénicos pueden ser
la clave para combatir el hambre en el mundo y que no hay que desechar
esa tecnología, lo que despertó iras de los ambientalistas.
Según esa agencia, el impacto
ambiental de los organismos genéticamente modificados no está
comprobado. Lo cierto es que en el mundo hay 850 millones de personas
que pasan hambre y que podrían alimentarse con este tipo de cultivos,
dijo el PNUD.
Ribeiro cree que la postura del
PNUMA "reivindica al sistema de la ONU".
Se trata de un pronunciamiento valiente,
"pues contradice a Washington y a las empresas de biotecnología
que sostienen que los transgénicos son la fórmula para
acabar con el hambre en el mundo", opinó.
Los transgénicos son variedades
modificadas en laboratorio mediante la introducción de genes
de otras especies, animales o vegetales, y el uso de virus o bacterias
"desactivadas", como agentes vectores.
El propósito en la agricultura
es mejorar el rendimiento de las cosechas, o sus características
generales, como resistencia a factores climáticos, herbicidas,
etcétera.
Pero los activistas estiman que
ponen en riesgo la salud humana y el ambiente y crean una dependencia
total los agricultores con las transnacionales que venden las semillas.
Monsanto, Dupont, Syngenta, Aventis
y Dow, líderes en la materia y de importante presencia en la
industria farmacéutica y de insumos agroquímicos, responden
que los transgénicos no representan ningún riesgo y que
su único interés es luchar contra el hambre.
Según la política
de las transnacionales, los campesinos que utilizan las semillas modificadas
se ven impedidos por contrato a reutilizar parte de la semilla que obtienen
de sus cosechas, lo que obliga a romper la selección de semillas
que tradicionalmente hacen miles que pequeños campesinos del
mundo, y que es la práctica de mejoramiento de cultivos más
antigua.
Pero además, las semillas
transgénicas pueden llegar de forma no autorizada y mezclarse
con especies silvestres, tal como ha ocurrido con el maíz de
México, centro de origen de esa gramínea, tema al que
el PNUMA se refiere en su informe.
La agencia de la ONU señala
que el caso del maíz mexicano "es un buen ejemplo de la
preocupación sobre la intromisión de genes modificados
en variedades domésticas".
"Ojalá los gobiernos
de América Latina y el Caribe tomen en cuenta la postura del
PNUMA sobre los transgénicos y adopten posiciones menos permisivas
con las empresas que los impulsan", señaló Colín
de Greenpeace. (FIN/IPS/dc/dcl/en/04)
http://www.tierramerica.net/2004/0306/noticias4.shtml