¿Monocultivos Sustentables?
¡No gracias!
por
Carlos A. Vicente - junio de 2006
GRAIN ha publicado un nuevo informe,
“¿Monocultivos sustentables? ¡No gracias!”,
el cual aborda desde una mirada crítica las iniciativas de algunas
ONGs que están promoviendo monocultivos sustentables.
La noción de vastas extensiones
de terreno consagradas a una agricultura industrial centrada en el cultivo
de una única variedad es algo que se puede esperar del agronegocio.
Pero lo que resulta más preocupante es la existencia de ONGs
y grupos de agricultores que están tomando la iniciativa y participando
activamente en estos proyectos corporativos.
En el sudeste asiático, la
“Mesa Redonda sobre Palma Aceitera Sustentable” tiene por
miembros a productores, procesadores, revendedores y financistas de
aceite de palma, más unas cuantas ONGs regionales e internacionales.
Y aunque los impactos del aceite de palma en las comunidades y el ambiente
han sido terribles, los criterios acordados por la Mesa en torno al
comportamiento ambiental y social son tan diluidos y endebles que poco
cambiará. Más aún, las propias comunidades afectadas
por el aceite de palma no tienen voz en la Mesa.
Mientras tanto, en América
Latina, otra iniciativa similar fue puesta en marcha bajo el título
de “Soja Sustentable”, en donde una vez más los monocultivos
de soja serán clasificados a la fuerza como sustentables. La
reacción de la sociedad civil y de las organizaciones campesinas
fue tan enérgica, que la resistencia popular obligó a
la industria a abandonar la “Soja Sustentable” sólo
para hacer resurgir la misma iniciativa unos pocos meses después,
esta vez bajo el estandarte de “Soja Responsable”.
Es erróneo pensar que el
monocultivo de una única variedad puede ser sustentable. Por
su misma naturaleza, este modelo de agricultura se basa en el uso de
grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas, requiere de largas
extensiones de tierra, alta mecanización, aportes externos de
capital que deben ser reembolsados, además de producir la completa
enajenación de las comunidades locales campesinas e indígenas.
Las organizaciones locales están
alzando la voz en contra de estos intentos de utilizar la “sustentabilidad”
como una cortina de humo para la continua explotación, el saqueo
y la destrucción de sus tierras por parte del agronegocio. Han
dejado en claro que a menos que el punto de partida de un proyecto sea
la plena y activa participación de las comunidades locales, de
manera que se respeten sus propias formas de organización, es
absurdo imaginar resultados “sustentables”.
FUENTE: GRAIN, junio de 2006, http://www.grain.org/articles/?id=17
por Carlos A. Vicente