Un cuento sobre dos convenciones
Editorial del Boletín Electrónico
del World Rainforest Movement - Abril 2008
Érase una vez ... un mundo
que enfrentaba graves problemas ambientales y todos los gobiernos se
reunieron para hacer algo al respecto. El histórico evento fue
llamado Cumbre de la Tierra y tuvo lugar en 1992, en el escenario tropical
de Río de Janeiro.
Todo el mundo estaba muy entusiasmado
porque los gobiernos se habían comprometido con la idea de un
nuevo tipo de desarrollo – que definieron como “sostenible”
–, el cual evitaría los impactos negativos sobre el ambiente
generados por el modelo de desarrollo que en ese entonces prevalecía.
La gente quedó más
esperanzada aún respecto al futuro cuando se les dijo que los
gobiernos asegurarían que toda la producción fuera socialmente
equitativa y ambientalmente inocua.
Como prueba de la seriedad de los
compromisos asumidos por los gobiernos, se acordó la creación
de un Convenio para la protección de la diversidad biológica
(CDB) y otro para la prevención del cambio climático (identificado
como CCC).
Sin embargo, ambas convenciones
fueron pronto secuestradas por el ogro presente en casi todos los cuentos.
Peor aún, este cuento en particular tuvo una gran cantidad de
ogros extremadamente malos que solo querían devorar los recursos
de la Tierra. La única “sostenibilidad” que les interesaba
era la del flujo de dinero hacia sus bolsillos.
Como todos y todas sabemos, desafortunadamente
ésta es una historia verdadera sobre cómo las empresas
transnacionales tomaron el control de ambas convenciones. Como resultado
de ello, en lugar de proteger la diversidad biológica, el CDB
ha generado espacios para el control empresarial de la riqueza biológica
terrestre, incluida la manipulación genética de formas
de vida. En lugar de trabajar para evitar el cambio climático,
la CCC ha colaborado en la creación de un mercado de carbono,
inútil en cuanto al clima pero extremadamente rentable para las
mismas empresas que lo están destruyendo.
Y esas empresas han sido tan exitosas
que, a 16 años de la aprobación de los convenios, la diversidad
biológica continúa desapareciendo en bosques, praderas
y pantanos, mientras que el cambio climático sigue aumentando.
Peor aún, ambas convenciones se han transformado en herramientas
útiles para generar ganancias empresariales en industrias como
la biotecnología, la agroindustria, la hidroenergía, la
energía nuclear y otras, al tiempo que permite que los peores
criminales de la biodiversidad y el clima – encabezados por la
industria petrolera – continúen con sus negocios como de
costumbre.
Así pues, para lograr que
ambas convenciones cumplan con su mandato original – conservar
la diversidad biológica y prevenir el cambio climático
– es necesario eliminar la influencia de quienes secuestraron
ambos procesos y generar presión desde la sociedad civil organizada,
exigiendo a los gobiernos un cambio de rumbo.
El cuento aún continúa.
Ambas convenciones se reunirán este año: el CDB en mayo
y la CCC en diciembre. Todavía es posible que haya un final feliz,
pero el desenlace dependerá de la capacidad de la sociedad civil
para contrarrestar la influencia de las empresas y para incluir las
necesidades de los pueblos en las agendas de las convenciones.
Tomado del Boletín
Electrónico del World Rainforest Movement - Abril 2008