“Los
transgénicos no evitan el hambre”
Entrevista // Vandana
Shiva, histórica activista india - marzo 2009
Por Izaskun Sánchez Aroca (Madrid)
Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7404
Izaskun Sánchez Aroca (Madrid)
Luchadora desde los años ‘70 por la soberanía alimentaria,
los derechos de los campesinos y de las mujeres, esta activista ecofeminista
habló con DIAGONAL en su reciente visita sobre transgénicos,
hambre y globalización.
DIAGONAL.: ¿Cómo ha afectado el cultivo de jatrofa (pequeño
arbusto oleaginoso para agrocombustibles) en la crisis alimentaria?
VANDANA SHIVA: En la India dicen que la jatrofa sólo
se promueve en zonas tan áridas que no podría plantarse
otra cosa, así que supuestamente no amenaza la seguridad alimentaria.
Pero eso no es cierto. Desde Navdanya hemos elaborado un estudio que
analiza los grandes cultivos de jatrofa en los estados de Maharashtra,
Rajastán, Chhattisgarh que demuestran que estos cultivos están
desencadenando una crisis alimentaria en la zona, además de un
problema de acceso a la tierra. En el estado de Rajastán están
modificando las leyes para convertir tierras comunales, tradicionalmente
de pastoreo, en cultivos de jatrofa. Hemos hechos un estudio que demuestra
que la toxicidad de esta planta se extiende por el aire. El objetivo
en la India es plantar 11 millones de hectáreas de una planta
tóxica, lo que significa que estás dejando esa tierra
desertizada. Además, la jatrofa representa un riesgo para los
niños, que cogen los frutos, se los comen..., algunos se ponen
enfermos o mueren. Es un sistema absurdo, tenemos más de 200
tipos de árboles y arbustos oleaginosos que podrían proveer
energía localmente sin poner en peligro la seguridad alimentaria.
D.: Las industrias de la biotecnología afirman
que los transgénicos han ayudado a aumentar la productividad
en países como China o la India, mitigando los efectos de la
crisis alimentaria.
V.S.: El único cultivo modificado genéticamente
que tenemos en la India es el algodón BT. La gente no se come
el algodón: lo usa para vestirse. Es muy característico
de la industria de la biotecnología hacer asociaciones absurdas
y llamarlo ciencia. Otra manipulación son las cifras de las exportaciones.
En realidad India está exportando a costa de su industria local
porque el 80% del algodón va a China, donde hacen ropa barata
para la India, para España, para vender aquí y allá.
Mientras, nuestros campesinos se suicidan por el precio de las semillas
de algodón modificadas genéticamente. El algodón
BT no sólo no aumenta la productividad sino que además
es mucho más caro. Las semillas tradicionales de algodón
costaban siete rupias por kilo, mientras que el de algodón BT
cuesta 17.000 rupias. Además se supone que estas semillas están
modificadas para controlar plagas, pero lo cierto es que crean otras
nuevas, lo que conlleva un incremento del 30% en el uso de pesticidas.
Y estos son datos recogidos en el campo, basados en los campesinos,
no en los informes que los altos ejecutivos de Monsanto ojean desde
su despacho en Londres o Bonn. Las exportaciones de algodón en
la India han caído un 50% ¿y todas las grandes multinacionales
de la agroindustria habrán perdido también un 50%? No.
Porque el comercio y la producción ya no están relacionadas,
por eso hay una crisis alimentaria. Han sido estas multinacionales las
que nos han llevado a la crisis alimentaria, las que han especulado,
las que no han dejado que la comida fuera accesible para las personas.
El cultivo de algodón BT se está extendiendo tanto porque
Monsanto se asegura de que no exista otro tipo de semillas, destruye
cualquier suministro alternativo. Presionan a instituciones y gobiernos
para que dejen de cultivar, de conservar, así que no existe ningún
banco público de semillas. Además, engañan a los
campesinos para que no intercambien semillas. Les ofrecen una variedad
nueva con promesas de alto rendimiento y dinero y el campesino acepta,
pero no se da cuenta de que Monsanto ha hecho lo mismo en cada pueblo,
en cada Estado, hasta que de pronto hay grandes áreas que dependen
del algodón BT de Monsanto.
Realmente, no es algo que esté basado en la elección
de los campesinos sino en destruir su capacidad de elegir. En la India,
en los lugares en los que se cultiva el algodón BT es donde el
índice de suicidios es más alto. Más de 200.000
campesinos se han suicidado en los últimos 10 años.
D.: La mujer, a pesar de ser la guardiana de la biodiversidad,
es la que más sufre las consecuencias de los cultivos transgénicos.
V.S.: Desde que las semillas están en manos de
las mujeres, se convierten en sus guardianas y no hay ni muertes, ni
suicidios. La globalización amenaza a las mujeres con cargas
muy sangrantes. La primera es el asunto de los suicidios de los hombres.
Mientras las mujeres se quedan en el campo, los hombres visitan las
ciudades y se encuentran a los agentes de la compañía
de semillas que les dicen “usa esta semilla milagrosa que te va
a hacer rico”. En estas semillas no hay ninguna etiqueta que te
diga que eso es ingeniería genética, así que tras
dos años cultivándolas el campesino ha contraído
una deuda tan grande que va a perder su tierra. Y es justo ese día
cuando se bebe el pesticida. Entonces alguien encuentra el cuerpo y
le dice a la mujer: “Tu marido está tirado en el suelo
junto a una botella de pesticida”. Y en ese momento los agentes
de las empresas de semillas, los nuevos prestamistas, empiezan a visitar
la casa para cobrar la deuda. Las cargas más terribles de la
globalización recaen sobre la mujer que, además, nunca
ha participado en la toma de sus decisiones.
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VANDANA SHIVA // ECOFEMINISMO Y SUR
La lucha de Vandana Shiva es la lucha por las semillas,
por las mujeres, por la diversidad, por la vida. Empezó su militancia
a principios de los ‘70 en Chipko, un movimiento de resistencia
pacífica de mujeres que abrazaban árboles para evitar
su tala. Desde entonces, lleva más de 20 años luchando
en la India y recorriendo el mundo para denunciar las políticas
neoliberales y las imposiciones y engaños de las multinacionales
de la alimentación. Las mismas políticas y engaños
que han llevado a su país a tener el mayor índice mundial
de desnutrición infantil y que además han condenado a
los campesinos al suicidio y a las mujeres a la miseria. Física
teórica, ecofeminista, filósofa y escritora, en 1982 creó
la Fundación para la Investigación Científica,
Tecnológica y Ecológica Navdanya que promueve el intercambio
de semillas y el mantenimiento de la biodiversidad. A través
del movimiento Mujeres Diversas por la Diversidad trabaja el empoderamiento
femenino en la India y promueve una alianza global necesaria de mujeres
como respuesta a la globalización patriarcal, depredadora y no
sostenible. Vandana Shiva no separa la ecología del feminismo:
“El ecofemismo pone la vida en el centro de la organización
social, política y económica. Algo que las mujeres hacen
desde siempre”.