Informe
de la situación de los transgénicos en Uruguay y bioseguridad
Por
María Isabel Cárcamo
Uruguay
se ubica al Sur Este de América del Sur, con una extensión
de 18.700.000 hectáreas y limita con Argentina y Brasil. Alrededor
de 16.000.000 hectáreas de su territorio son aptas para la producción
agropecuaria, uno de los más altos índices por habitante
a nivel mundial. La mayor parte del territorio está dedicada
a las ganadería extensiva y otra cantidad a la ganadería
de leche y a los cultivos agrícolas, frutícolas y forestales.
De acuerdo al ranking de Sustentabilidad Ambiental del World Economic
Forum, Uruguay fue calificado como el sexto país más natural
del mundo en el 2000 y el gobierno hace uso del slogan "Uruguay
país Natural". Como resultado de la introducción
de dos cultivos transgénicos después del 2000 (1999 introducción
de la soja), Uruguay lentamente irá perdiendo ese estatus. Es
imposible compatibilizar el "Uruguay Natural" con la producción
de transgénicos; es una contradicción en sí misma
y por ende se destruye en primer lugar la posibilidad de producir alimentos
sanos para los habitantes de nuestro país, al mismo tiempo que
se cierra el acceso a un mercado de productos naturales casi único
en el mundo.
Uruguay
ha sido por largos años un país básicamente de
ganadería extensiva, lo que significó que amplias áreas
del territorio estuvieron libres del uso masivo de agroquímicos,
pero no ocurrió lo mismo en las zonas dedicadas a los cultivos
agrícolas y frutícolas, concentrados en zonas bien especificas,
fundamentalmente en el litoral oeste y sur del país.
En
los últimos 15 años se ha visto un incremento en los cultivos
forestales (principalmente en zonas antes destinadas a la ganadería
de carne), resultando en un uso masivo de agroquímicos en áreas
antes muy poco contaminadas, en particular del Round-up, fertilizantes
químicos y hormiguicidas organoclorados persistentes (dodecacloro).
Recientemente, la situación en el área agrícola
se ha visto aún más agravada con la introducción
de la soja transgénica resistente al glifosato (Round up), que
ha implicado un uso masivo de ese herbicida.
Introducción
de la soja resistente al Round Up
La
introducción de los cultivos transgénicos ha sido otro
elemento más que se agrega a la lista de la destrucción
de la imagen de Uruguay como "País Natural" y se tira
por la borda los mercados ganados durante largos años. En el
momento de introducir la soja RR, primer cultivo transgénico,
la sociedad civil en su conjunto no tuvo tiempo para discutir el tema,
incluyendo a las gremiales de productores, Universidad, consumidores,
ONGs. El tema tampoco se discutió a nivel del Poder Legislativo,
como si éste no fuera parte importante de las políticas
de gobierno y de un modelo productivo impuesto desde afuera.
La soja transgénica se introdujo sin consultar ni evaluar sus
riesgos. Si se observa la siguiente tabla, se puede observar el aumento
sustancial que ha tenido el cultivo de la soja. desde el momento de
su introducción.
Desde
el 1999 se está cultivando soja transgénica. La superficie
sembrada, según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias
(DIEA) dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y
Pesca (MGAP), fue:
Año
Agrícola Hectáreas sembradas
1999 00 8.9
2000 2001 12.0
2001 2002 28.9
2002/03 78.940
2003/04 260.000
En
el año Agrícola 2003/2004 la soja se constituyó
en el cultivo principal, alcanzando 260 mil hectáreas y triplicando
holgadamente las 79 mil sembradas en la zafra anterior, con la particularidad
de haber trascendido en su expansión a la tradicional zona agrícola
del litoral oeste del país, desplazándose al litoral este,
donde se encuentra la costa Atlántica y por ende la zona turística
por excelencia del país. Se estima que más de 213 mil
hectáreas (casi el 82% de la superficie total) se sembraron este
año mediante la siembra directa, es decir, bajo la modalidad
de la soja RR. El otro 18% del cultivo de soja no se sabe si es transgénico
o no, ya que el origen de la semilla puede ser de procedencia Argentina
o Brasileña, grandes productores de soja RR y si no lo fuese,
estaría expuesta la contaminación con soja transgénica.
La
soja RR viene acompañada del paquete tecnológico de los
agrotóxicos: glifosato, endusulfán, cipermetrina. También
se ha aplicado Tordon (2,4,5-T), herbicida que fue utilizado en combinación
con el 2,4 D para constituir el famoso "agente naranja" utilizado
en la guerra de Vietnam. El 2,4,5-T se encuentra dentro de la lista
de la llamada "Docena sucia", que agrupa a doce agrotóxicos
extremadamente peligrosos. Otro agrotóxico que se ha estado utilizando
es el dodecacloro (mirex), utilizado para combatir la hormiga cortadora.
El mirex se encuentra dentro del grupo de los Contaminantes Orgánicos
Persistentes (COPs), que son sustancias químicas tóxicas,
contaminantes, orgánicas, persistentes, bioacumulables, que pueden
viajar a grandes distancias, y que por lo tanto tienen graves impactos
sobre la salud humana y el ambiente.
Es
decir, que el cultivo de la soja RR ha aumentado sustancialmente el
uso de agrotóxicos, que es exactamente lo contrario al argumento
utilizado por quienes promueven la tecnología de los cultivos
transgénicos.
Los
impactos se han comenzado a evidenciar cada vez más claramente.
En marzo del 2004, en la localidad de Quebracho, departamento de Paysandú,
ocurrió un desastre ambiental. El diario "El Telégrafo"
denunció "que a partir del domingo 7 de marzo 2004 -e incluso
antes- vecinos de la zona vieron numerosos peces (bagres, bogas, dorados,
y todo tipo de mojarras) muertos en el arroyo Guaviyú".
La intendencia municipal reconoció a través de su director
de Higiene, Jorge Ziminov, que "el desastre es consecuencia del
lavado en el arroyo de maquinarias y/o recipientes utilizados en aplicaciones
de agrotóxicos por parte de algún productor rural aguas
arriba". Todavía Ziminov no había logrado determinar
"el punto" donde comenzó la contaminación, pero
señaló que "en la zona se planta soja y luego de
la lluvia los productores realizan aplicaciones con agrotóxicos".
(Diario "El Telégrafo" edición del 13 de marzo
de 2004, Paysandú, Uruguay. www.eltelegrafo.com).
La
soja transgénica en el consumo humano
Si
bien gran parte de la soja producida se destina a la exportación
hacia países donde se la utiliza para alimentar ganado vacuno,
porcino y avícola, no es menos cierto que ya la estamos consumiendo
en nuestro país. En Uruguay ya se constata un uso masivo de lecitina
de soja (elaborada en base a soja transgénica) en galletas, alfajores,
budines, margarina, mayonesas, chocolates, papas fritas, jugos, helados,
postres, arroz pre preparado, pastas rellenas, etc. La lista es muy
larga y ahora se pretende modificar nuestros hábitos alimentarios,
tratando de convencernos de las supuestas bondades de la mal llamada
"leche de soja" y de las milanesas de soja, para reemplazar
a la leche de vaca y a la carne vacuna. Se pone como ejemplo el consumo
milenario de soja por algunas culturas orientales, sin mencionar que
ésta es transgénica. Y tampoco se toma en cuenta los efectos
adversos que ésta puede causar cuando niños pequeños
son alimentados con soja como sustituto de proteínas animales.
Hay
quienes sostienen que el etiquetado podría ser una manera de
alertar a la población acerca del consumo de transgénicos
(en este caso específico soja). Sin embargo, de acuerdo a la
legislación aprobada recientemente en Europa, se etiquetaría
los alimentos que tengan un 0,9% o más de elementos transgénicos
y no incluiría productos derivados como la leche o huevos de
animales alimentados con cultivos transgénicos como el maíz
y la soja. Es decir, que el etiquetado de ese tipo no informa realmente
a la población. Pero a su vez implica una división entre
los consumidores que pueden elegir y los que por diversas razones (en
particular económicas) no pueden ejercer ese derecho.
Introducción
del maíz Mon 810
De
acuerdo a la información disponible, el máximo agrícola
de producción de maíz fue en el año 1950, con una
siembra de aproximadamente 324 mil hectáreas. A partir de entonces,
el área de este cereal ha ido en disminución hasta alcanzar
en la última zafra 51 mil hectáreas (año agrícola
2003/2004), de las cuales 1000 hectáreas del maíz transgénico
evento MON 810. Tanto el maíz como el sorgo son cultivos forrajeros
destinados en un 95% a la alimentación animal (avícola,
lechera y porcina), en tanto que el 5% es utilizado en a la elaboración
de alimentos para la población.
Introducción
de un cultivo transgénico
En
el informe sobre la "Solicitud de autorización del Maíz
Mon 810" realizada por Reylan S.A., representante de la transnacional
Monsanto en Uruguay, el Centro de Evaluación de Riesgos de Vegetales
Genéticamente Modificados (CERV) recomendó al Ministerio
de Ganadería, Agricultura y Pesca y al Ministerio de Economía
y Finanzas que autorizaran la producción e importación
de dicho evento.
Antes
de ser aprobado un cultivo transgénico se debe de cumplir con
una audiencia pública. La audiencia pública es un mecanismo
previsto en el Decreto 249/2000, instancia que se cumple luego que una
comisión de evaluación de riesgo (en este caso integrada
por representantes de los ministerios de Salud Pública, Medio
Ambiente, Agricultura y Pesca, Instituto Nacional de Investigación
Agropecuaria e Instituto Nacional de Semillas) analiza todos los temas
de bioseguridad con respecto al evento que pretende ser aprobado por
las autoridades. Esa información, junto con otros documentos,
se pone de manifiesto para que el público pueda expresarse durante
determinado período, recibiéndose luego los comentarios,
finalizándose con la audiencia pública. En ésta,
se complementa la información al público, mediante una
exposición que hace la empresa solicitante y da sus fundamentos
para introducir y comercializar el producto.
En
setiembre del 2002 se lleva a cabo la primera audiencia pública
referida a la liberación o no del evento "Mon 810".
La audiencia fue suspendida por parte de las autoridades de gobierno
y representantes de la empresa en cuestión. Los participantes
de la sociedad civil solicitaron que se les respondiese sus dudas respecto
al evento Mon 810, pero el procedimiento y la organización de
la audiencia no lo permitieron. Esto dio lugar a que se generara una
gran indignación por parte de la sociedad civil, ya que las autoridades
no fueron capaces de responder a los cuestionamientos. Las
autoridades resolvieron dar por terminada la audiencia y con eso finalizó
la instancia de "participación".
El
1 de julio del 2003 se comunica en el diario Oficial la autorización
para la producción e importación con destino a consumo
directo del evento Mon 810 por resolución s/n de 20 de junio
de 2003 del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y del
Ministerio de Economía y Finanzas.
Este
segundo cultivo transgénico generó resistencia por parte
de la Sociedad Civil, y en agosto del 2003 el diputado del Frente Amplio
Gustavo Guarino interpela al Ministro de Ganadería, Agricultura
y Pesca con el objetivo de suspender la autorización de aprobación.
Lamentablemente, la votación resultó en un empate, por
lo que no se logró la suspensión.
En
julio del 2003, la Asociación de Productores Orgánicos
(APODU) presentó una acción de amparo por considerar la
introducción del maíz Mon 810 un acto altamente negativo
y que causaría daños enormes en su producción como
productores orgánicos y afectando asimismo derechos similares
de otros productores agropecuarios, en particular los que forman parte
de los sectores apícola, cárnico y lácteos. El
recurso de amparo no fue aprobado.
Si
bien es cierto que la interpelación al ministro de Ganadería,
Agricultura y Pesca, la Acción de Amparo por parte de APODU y
las campañas que se llevaron a cabo a través de los medios
de comunicación no tuvieron los resultados deseados por parte
de la Sociedad Civil, sí sirvieron para que la población
se enterara e informara acerca de los cultivos transgénicos y
quedó claro que dentro de la sociedad hay sectores que se oponen
rotundamente a este tipo de cultivos.
Al
liberarse el maíz Mon 810 se establecen controles de bioseguridad
El
Poder Ejecutivo establece condiciones para la producción del
maíz transgénico Mon 810 y autoriza a la firma Reylan
para realizar la importación de las semillas. El Ministerio de
Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente se compromete a
llevar un registro que permita la identificación precisa de quién
lo reciba, adquiera o distribuya la semilla. Deberá ser identificado
el titular de la importación y de las chacras en que las semillas
sean sembradas; esta información quedará en poder de la
Dirección Nacional del Medio Ambiente (DINAMA). A su vez, se
establecieron determinadas condiciones para la siembra:
1)
Refugios. Dentro de cada predio en que se cultive este tipo de maíz
habrá un área de refugio equivalente al 10% de la superficie
efectiva de siembra en la que se utilizará maíz sin modificación
genética. No podrá cultivarse el Mon 810 a menos de 250
metros de los límites del predio en explotación con respecto
a los linderos. El refugio podrá ser implantado dentro de la
zona de amortiguación. Cuando la zona de amortiguación
linde con caminos de uso público, el ancho de la zona de amortiguación
se reducirá en forma equivalente al ancho del camino correspondiente.
2)
Excepciones. La zona de amortiguación no será obligatoria
en el tramo en el cual el predio lindero cultive el mismo tipo de semilla
o esté dedicado a producción no maicera. Tampoco regirá
cuando el cultivo sea de maíz, pero esté a una distancia
superior de 250 metros del predio donde se siembre el Mon 810. Cada
productor que haya sembrado el maíz modificado deberá
presentarse a la DINAMA con una declaración jurada relativa al
cumplimiento de las condiciones exigidas, dentro de los 15 días
posteriores a la siembra. Estas condiciones se mantendrán vigentes
por un plazo de dos años y se renovarán automáticamente,
salvo que al vencimiento el Ministerio disponga de información
sobre la existencia de afectaciones a la diversidad biológica
o al ambiente.
La
DINAMA podrá aplicar multas de entre 10 y 50 Unidades reajustables
(US$ 100-500) ante el incumplimiento de las disposiciones establecidas.
Lo anterior muestra, o bien la incompetencia, o bien la colusión
con la empresas de parte de los organismos del estado con respecto al
tema de los cultivos transgénicos. En efecto, si realmente quisieran
aislar a los cultivos transgenicos para evitar la contaminación,
no se permitiría plantar maíz de ningún tipo en
los llamados "refugios". Al obligar a plantar allí
maíz no transgénico, de hecho están promoviendo
su contaminación genética y facilitando entonces la comercialización
de maíz supuestamente "no transgénico" (casi
seguramente contaminado) y abriendo así las puertas al futuro
cobro de patentes por parte de las empresas propietarias de las variedades
transgénicas a la mayoría de los cultivos de maíz
del país.
Nueva
introducción: EL Maíz BT 11
En
mayo de 2004 se introduce el tercer cultivo transgénico, el maíz
BT 11 de la empresa Syngenta. La audiencia pública se lleva acabo
en la ciudad de Dolores. Están presentes representantes de la
empresa importadora y personal de gobierno. La sociedad civil ni se
enteró de esta audiencia pública, ya que en el momento
que se publicó en los medios, la población estaba concentrada
en el tradicional feriado de Semana Santa. Por lo tanto, al no tener
oposición de la Sociedad Civil, este nuevo cultivo transgénico
fue aprobado. Antes de ser aprobado, cada cultivo transgénico
debe estar en observación por dos años. Sin embargo, este
maíz se autoriza después de haber estado solamente un
año en observación y la razón de esta decisión
se basa en el buen resultado que se obtuvo con el MON 810 (información
obtenida a través de personal de la DINAMA).
La
Sociedad Civil se enteró de la introducción de este cultivo
cuando todo estaba aprobado. Con respecto a este maíz, se tiene
planificado que el primer año se cultivarán alrededor
de 30.000 hectáreas y deberá cumplir con las mismas condiciones
de producción que las del maíz MON 810.
La
Dirección Nacional del Medio Ambiente tiene un proyecto de crear
un grupo de trabajo sobre bioseguridad, al cual se invitará a
las ONGs a participar.
Experiencia
con árboles transgénicos
En
un artículo publicado en diciembre del 2000 (Uruguay: sin árboles
transgénicos ... por ahora), se describen experiencias llevadas
a cabo en Uruguay. En el artículo, escrito por Teresa Pérez
y publicado en el boletín del Movimiento Mundial por los Bosques
Tropicales se dice que, "además de los ya constatados impactos
ambientales y sociales, en breve el país se podría ver
enfrentado a nuevos impactos ocasionados por el uso de árboles
modificados genéticamente en las plantaciones comerciales. La
ingeniería genética busca aumentar la eficiencia comercial
de dichas plantaciones 'produciendo' árboles que crecen más
rápido, que son resistentes a herbicidas, que crecen más
uniformemente, y que tienen menos lignina, abaratando así el
proceso industrial de fabricación de celulosa y papel".
La
autora continua diciendo que "una de las empresas forestales más
importantes en el país es Forestal Oriental (del grupo Shell-UPM/Kymmene),
la cual cuenta con aproximadamente 35.000 hectáreas de plantaciones
de eucaliptos. Dicha empresa --según los datos que se pudieron
obtener-- ha sido hasta ahora la única que realizó pruebas
de campo con árboles transgénicos durante un período
de dos años. Las investigaciones estuvieron enfocadas en testear
la resistencia a herbicidas y de reducción del contenido de lignina
en la madera. Afortunadamente, la empresa abandonó esos ensayos
a mediados de 1999, año en que esos árboles habrían
sido destruidos. Suponemos que este cambio de política se debe
a que la empresa se encuentra gestionando la certificación de
su producción por el Forest Stewardship Council, organismo que
establece entre sus principios que no son certificables aquellas plantaciones
que contengan especies transgénicas"
El
artículo termina diciendo "por el momento, en el país
no hay árboles transgénicos. Sin embargo, teniendo en
cuenta el modelo de desarrollo forestal impuesto en Uruguay y el apoyo
por parte del gobierno a la ingeniería genética, todo
hace pensar que esta situación no durará mucho. En ese
contexto, la sociedad uruguaya deberá mantenerse alerta para
impedir que las praderas uruguayas se vean invadidas por esta nueva
amenaza, de consecuencias imprevisibles para el país".
Después
de estos ensayos, se ignora si en el país existen o no plantaciones
con árboles transgénicos.
Protocolo
de Bioseguridad: el papel que cumplió Uruguay
La
Convención de Diversidad Biológica en 1995 recomienda
formar grupos de trabajo con los expertos de los países de las
Naciones Unidas, con el objetivo de estudiar los posibles impactos de
los cultivos transgénicos en la diversidad biológica,
y las implicancias que estos pueden traer a nivel internacional. Ese
fue el inicio de la creación del Protocolo de Bioseguridad.
El
Protocolo de Bioseguridad se reúne en 1999 en Cartagena, Colombia.
Uruguay apoyó las posiciones del llamado "Grupo de Miami"
(integrado por Estados Unidos, Canadá, Argentina, Chile, Australia
y Uruguay), siendo representado por funcionarios del Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca y de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio
Ambiente. Estos tomaron posiciones que no se habían discutido
a nivel de Parlamento ni a nivel de la Sociedad Civil y apoyaron a este
pequeño grupo de países en su objetivo de dilatar e impedir
el acuerdo sobre un conjunto de normas internacionales en materia de
bioseguridad.
El
Protocolo de Bioseguridad entró en vigor en 9 de setiembre del
2003, después de años de negociaciones. Uruguay lo firmó
pero aún no lo ha ratificado. Sin embargo, cabría suponer
que está de acuerdo en que se trata de un instrumento útil
o no hubiese participado en su creación. Ahora es responsabilidad
del Parlamento considerarlo y ver la conveniencia o no de su ratificación.
Conclusiones
-
La introducción de tres cultivos transgénicos en Uruguay
ha sido posible por la combinación de presiones externas muy
fuertes (de gobiernos y empresas), intereses empresariales locales (vinculados
a los sectores de semillas y agrotóxicos), apoyo estatal y una
ignorancia generalizada en la población acerca de los posibles
impactos sociales y ambientales de esos cultivos.
-
Dentro de los representantes del gobierno existe un gran desconocimiento
de los efectos, ambientales, sociales y económicos que pueden
causar estos cultivos, pese a que ya se cuenta con la experiencia de
la vecina Argentina, donde la soja transgénica ha ocupado millones
de hectáreas, desplazando a las demás producciones y resultando
en el empobrecimiento la expulsión de la población rural.
-
Las organizaciones de la sociedad civil involucradas en el tema son
pocas y relativamente débiles (ONGs ambientalistas, asociaciones
de productores orgánicos, organizaciones de trabajadores rurales)
y pese a sus esfuerzos no han logrado generar la conciencia necesaria
para enfrentar la invasión transgénica.
-
Los impactos a nivel de los productores agrícolas que siembran
cultivos transgénicos son hasta ahora positivos, ya que ven las
ganancias inmediatas sin pensar en un futuro, cuando las patentes de
las semillas se deban de pagar, cuando el paquete tecnológico
los acorrale, cuando sus predios se vuelvan improductivos y cuando sus
ganancias se vean disminuidas por el alza en sus costos y por el exceso
de oferta.
-
Uruguay ha pasado a formar parte del área de los cultivos transgénicos
en la región, junto con Argentina, Brasil y Paraguay y los planes
oficiales apuntan a incrementar aún más el área
sembrada con esos cultivos. Ello hace necesario establecer vínculos
con organizaciones de la sociedad civil en los cuatro países,
como forma de crear un frente común frente a esta amenaza.
-
En estos momentos, las organizaciones de la sociedad civil constituyen
la única esperanza frente a los transgénicos, ya que tanto
los gobiernos y sus técnicos como la mayor parte de los sectores
académicos están apoyando -o al menos no cuestionando-
a los cultivos transgénicos.
-
La tarea central pasa entonces hoy por la generación de conciencia
a nivel de la población en general acerca de los riesgos que
estos cultivos acarrean en materia de salud humana, soberanía
alimentaria, diversidad biológica y cultural, dependencia económica
y destrucción ambiental, como forma de oponerse eficazmente a
los mismos.
Julio
2004 - María Isabel Cárcamo