Productores luchan por conservar el maíz criollo, amenazado de muerte por los transgénicos

Por María Isabel Cárcamo - RAP-AL Uruguay - Febrero 2009

El maíz, elote, choclo o Zea mays (su nombre científico, en latín) es una gramínea anual de origen americano. Con centros de origen desde Chile por el suroeste de América del Sur, pasando por Brasil, Perú, Bolivia y Ecuador, llegando a Colombia y Venezuela y alcanzando América Central y México. En estos países éste ha sido un cultivo principal durante siglos y por lo tanto cumple un papel central en la dieta diaria.

Este cultivo fue introducido a Europa en el siglo XVI, expandiéndose posteriormente a América del Norte, África, China y al resto de América del Sur.

En qué momento este cultivo fue introducido en nuestro país, no está del todo claro. Probablemente fueron los indígenas quienes lo introdujeron y seguramente unido a otros cultivos. Sobre lo que no caben dudas es que en el libro “Observaciones sobre Agricultura”, escrito por José Manuel Pérez Castellano en 1813, se habla de este cultivo, de las variedades de semillas y de la importancia que tiene cada una de ellas.

Su autor dice que “Aquí se conocen cuatro especies de maíz, el blanco, … el canario, el de Minas, y uno de color rojo encendido, comprendidos los últimos tres en el nombre de maíz morocho, tomado del muruchu que le dan los indios del Perú, y nosotros hemos castellanizado, llamándole morocho. Del rojo se siembra muy poco, … he observado que a este grano no lo tocan las aves cuando se les arroja, si tienen otro que comer. Esto prueba que no es de lo mejor, pues lo comen sólo por necesidad. El canario es un maíz de mazorca y grano mayor que los demás, y es bueno para todos los usos que se hacen del maíz, y es principalmente el más apto para los guisos que se hacen con el maíz cuando está tierno, no desgranándolo, sino cortándolo con el cuchillo desde un extremo al otro de la mazorca; porque como el grano es mayor y más jugoso que el de las otras especies de maíz, se suele preferir para eso cuando lo hay. Esta especie cría la caña más robusta que todas las otras, y como su mazorca y grano es también más grande, tarda más en sazonarse y secarse; por cuyo motivo conviene sembrarlo algo más temprano que el de las otras especies a fin de que pueda sazonarse antes que lleguen los fríos.”

“…. llamamos de Minas al maíz que tiene el grano más menudo que el canario; la mazorca por lo común es más pequeña; pero casi siempre bien poblada y muy unida de granos, … Siendo este grano más pequeño, es también más apto para las aves, principalmente para las gallinas … “

“El maíz blanco lo es no sólo en el color exterior del grano, sino en el interior de su harina. Por esta razón por ser más tierno, de más harina y más blanca que la del morocho, lo prefieren los panaderos, cuando hay escasez de trigo para mezclar su harina en el pan que venden.”

Cuando el maíz morocho está sazonado y seco se hace de él alimento, pisándolo en mortero hasta que se desprende la película o afrecho que cubre el grano: se avienta el afrecho que se ha desprendido, y preparado así se cuece sin sal con agua sola … cuando su cochura ha llegado al grado de que el caldo del maíz se haya espesado como un almidón cocido, presenta un alimento sencillo y sano.” (1)

A principio del siglo XIX fueron descritas estas variedades de maíces que entonces existían en nuestro país. Es probable que a esas se les hayan incorporado unas cuantas más, pero se han ido perdiendo a partir de la introducción de la semilla híbrida difundida por la llamada “Revolución Verde” que llega a nuestro país a mediados de la década de 1960.

La “Revolución verde” desplazó la diversidad genética a dos niveles. Por un lado, la asociación y la rotación de diversos cultivos fueron reemplazadas por monocultivos. En segundo lugar, las variedades introducidas en monocultivos provienen de una base genética muy estrecha comparada con la gran variabilidad genética de la población de las plantas tradicionales, por lo que este reemplazo resultó en impactos irreversible.

Realidad al momento

En nuestro país el maíz es un cultivo de verano, que se puede sembrar en forma escalonada con el objetivo de tener maíz fresco durante un período largo. El maíz que se cultiva tiene tres objetivos: hortícola, forrajero o industrial (también llamado maíz para grano).

Nuestro país no se caracteriza por ser un gran consumidor de maíz como lo son los países andinos o de México y América Central. Sin embargo durante la zafra 2007-2008 en el país se registró el área sembrada más alta de la última década y alcanzó un incremento cercano al 40% respecto al año anterior.

De acuerdo a los datos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), el maíz fue el segundo cultivo más sembrado después de la soja. (2)

Zafra año
04/05
05/06
06/07
07/08
Hectáreas (miles)
60,6
49,0
58,7
80,6

El aumento registrado en el área sembrada con maíz se explica por el ingreso del maíz transgénico, que en la zafra 2007/2008 alcanzó el 62% del total. Según la Cámara Uruguaya de Semillas, en la zafra 2008/2009 se estaría alcanzando el 75% del total. (3)

El maíz fresco, en harina o en aceite es parte complementaria de nuestra dieta. En verano el choclo fresco acompaña ensaladas o simplemente los choclos son hervidos y servidos con manteca y sal. En invierno éste es consumido como harina en la polenta. Cabe destacar que la polenta es uno de los alimentos primarios en la dieta de los bebés, dato relevante a tener en cuenta cuando es producida con maíz transgénico, ya que éste puede afectar la salud.

El otro uso importantísimo es el consumo animal, utilizado como alimento para el ganado o en grano para las aves.

Lo que queda del otro maíz

Después de largos años de uso de semilla híbrida, muchas de las variedades de maíces criollos y “nativos” han desaparecido. Sin embargo, una cantidad importante de pequeños productores en distintas zonas del país han logrado conservarlas hasta el día de hoy.

De acuerdo a la información recabada personalmente y a través de la Asociación de Productores Orgánicos del Uruguay (APODU) que agrupa a productores de todo el país, las variedades criollas de que se dispone son: Cuarentino, Cuarentón, Diente de Caballo, Catete blanco y amarillo, Borra de Vino (también llamado Corazón de Indio), Copetín rojo chico y Arco Iris o Guaraní.

Los productores que cultivan maíz están dispersos por todo el país y su producción tiene como finalidad el consumo humano tanto fresco o como harina y para consumo animal. El área de cultivo varía entre una a dos hectáreas y si tienen más de una variedad son muy cautos para impedir la contaminación entre ellas.

Los casos que se detallan a continuación son solo una pequeña muestra de la realidad que se encuentra dispersa por todo el país.

Departamento de Canelones

En el Sauce existen unos productores que tienen semilla desde hace más de diez años. Parte de ésta les fue dada por una productora de Brasil, cuya familia la ha conservado desde hace casi 50 años.

Los productores de esta zona hacen tres rotaciones en una zafra y las siembras las realizan con un intervalo de 35 a 40 días utilizando distintas variedades. El objetivos de hacer las siembras en forma escalonada, es para tener maíz a distintos tiempos y por un período más largo y la otra es para que no haya cruzamiento y de esa manera poder conservar las semillas “puras”.

Los vecinos de la zona programan las fechas de siembra para que los cultivos no florezcan al mismo tiempo y no haya peligro de contaminación, dado que quieren seguir manteniendo “su” semilla. Estos productores están ubicados más o menos a 1 kilómetro de distancia entre predio y predio.

En la zona del “Santoral” (noreste de Canelones), los pequeños productores siembran maíz para alimentar los animales, gallinas, cerdos y buey. Es importante resaltar que en esta zona del país aún se utilizan bueyes para preparar el suelo.

En otra zona de Canelones siembran el Cuarentón para ser utilizado como alimento para las gallinas. Tienen la semilla desde hace 3 años y el objetivo es poder producir toda la ración necesaria para alimentar las gallinas, ya que venden huevos orgánicos y desean seguir en esta tarea.

Departamento de Maldonado

Uno de los productores consultados tiene semilla de maíz criollo desde hace 15 años. La semilla le fue dada por un productor que vive en Colonia, que a su vez fue conservada por sus padres por largos años.

Este productor produce el maíz tanto para el consumo familiar como para semilla. Ha repartido semilla a decenas de familias de distintas zonas de Maldonado y que a su vez la han reproducido e intercambiado con otras familias.

En la localidad de Cerro de los Burros hay una familia que conserva desde hace años el maíz Guaraní y su objetivo es multiplicar la semilla para que ésta siga siendo parte de su dieta diaria como lo ha sido hace mucho tiempo.

Departamento de Rocha

En Castillos existen dos productores orgánicos que desde años siembran el maíz llamado “Arco Iris”. En la zafra 2009 incorporaron también el maíz alazán, pero lo han sembrado de manera escalonada para que no se mezcle con el Arco Iris y ha sido sembrado entre las papas, boniatos, porotos y zapallo. El maíz Alazán es una variedad de maíz convencional desarrollado por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). En setiembre del 2006 suscribió un convenio con la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) que le permitió a la gremial de productores obtener la licencia de la variedad de maíz INIA Alazán. (4)

Una productora de Valizas ha conservado la semilla del maíz Copetín rojo chico y Arco Iris o Guaraní. Ambos maíces los tiene hace tres años y le fueron dados en el encuentro de semillas del 2006 que se realiza anualmente en Uruguay. El objetivo de esta productora es la conservación de la semilla, ya que su predio es muy pequeño.

Departamento de Colonia

En Colonia existe una red de semillas y una de las semillas que conservan es la del maíz. Esta red abastece a 300 productores de distintos lugares del país y una de las personas entrevistadas cuando se le pregunta ¿cuantas semillas tienen esta red? su respuesta es: “tengo tantas semillas que no las puedo contar”.

Tienen dos variedades: el Catete amarillo, que utilizan para consumo humano tanto fresco como para hacer polenta y gofio y el Guaraní, que usan para hacer harina.

Este mismo productor agrega: “El maíz necesita mucho agua. Si viene un año seco se cosecha alrededor de 800 kilos por hectárea, pero en un año bueno se puede llegar hasta 2500 kilos.

Comenta que para sembrar una hectárea se necesita alrededor de 18 y 19 kilos de semilla y lo siembra junto con poroto y zapallo.

En el departamento de Colonia también existen productores que no están asociados a la red de semillas y producen todo el maíz que consumen sus animales, gallinas, cerdos y vacas y también el de su familia, tanto fresco como en harina.

Departamento de Treinta y Tres

Existe una red de semillas, que incluye la conservación de semillas de maíz. Las variedades que tienen e intercambian son varias. El trabajo les ha llevado largos años y son muchos los productores que participan de esta red.

Montevideo Rural

Un productor tiene la variedad Cuarentino desde hace 3 años; su producción es de entre media y una hectárea. Su objetivo es mantener la semilla y alimentar los animales, gallinas y cerdo.

Otro productor cultiva Borra de Vino, Catete Blanco y Cuarentino. Lo hace en una o una y media hectárea junto con otros cultivos, tales como porotos, y zapallo.

La llegada del maíz transgénico

En el 2003 se introduce el maíz transgénico MON 810 de la empresa Monsanto y en el 2004 el Bt11 de la empresa Syngenta. Ambas semillas fueron permitidas para la comercialización y consumo humano y animal sin contar con la aprobación de amplios sectores de la sociedad, desde la universidad, pasando por políticos, consumidores y sociedad civil organizada. Demás está decir, que para los productores que conservan las semillas criollas, el mayor peligro es el de la posible contaminación de sus maíces con polen de los transgénicos. Ese peligro es muy real y estudios realizados en México, centro de origen de este cultivo, han demostrado que la contaminación ya ha ocurrido a partir del año 2001. (5) De ocurrir la contaminación –sin importar que afecte a 1, 3, o 4 sobre 10 plantas analizadas- ésta siempre será demasiada, ya que la pérdida de la semilla no transgénica es irreversible y afectará para siempre a aquellos productores que la han conservado por generaciones.

Dos años más tarde

En el 2006, en el marco del “Proyecto Desarrollo de Marco de Bioseguridad”, dos años después de la aprobación de su cultivo en nuestro país, la DINAMA publicó “Maíz Bt en Uruguay, Elementos para una evaluación de Riesgos Ambientales” (6), donde da a conocer que, a pesar de las medidas implementadas al momento de su aprobación, existen riesgos ciertos de contaminación de cultivos convencionales y orgánicos por el maíz transgénico. Agrega que tanto el maíz Mon 810 como el Bt11 no son adecuados para las plagas existentes en nuestro país y que al momento de ser evaluados estos maíces transgénicos por la Comisión de Evaluación y Riesgos de Vegetales Genéticamente Modificados (CERV), el análisis de riesgo no fue conducido correctamente en ninguno de los procesos de aprobación y que los informes elaborados por esa comisión estuvieron limitados a una interpretación de los materiales bibliográficos suministrados por la empresa.

Lo descrito en el informe realizado por el mismo organismo encargado de fiscalizar el cultivo de maíces transgénicos no ha sido tomado en cuenta. Tampoco se han realizado evaluaciones de los impactos de este cultivo, ni siquiera en predios linderos expuestos a contaminación.

Por lo tanto, se ha hecho caso omiso de las conclusiones de la evaluación realizada en el “Proyecto Desarrollo de Marco de Bioseguridad” y de la medida decretada relacionada a la evaluación en el momento de autorizar el cultivo del maíz Bt.

“Coexistencia regulada”, contaminación asegurada

En el mes de julio de 2008 el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ernesto Agazzi, anunció que Uruguay manejará una política de "coexistencia regulada entre cultivos transgénicos y convencionales. ¿Es posible esa “coexistencia”?

La respuesta es no: la coexistencia no es posible. A nivel mundial se ha constatado que el polen del maíz transgénico fecunda las flores del maíz no transgénico, cuyas semillas resultan por tanto contaminadas con genes del maíz transgénico. Este hecho ha sido ampliamente comprobado a nivel mundial, a tal punto que Francia y otros países de la Unión Europea suspendieron a principios del 2008 la siembra de maíz transgénico Mon 810, por no ser posible evitar la contaminación hacia los cultivos no transgénicos y la no autorización se estableció también con respecto al maíz transgénico Bt11 de la empresa Syngenta.

El avance del maíz transgénico

De acuerdo al Instituto Nacional de Semillas (INASE), hasta la fecha en Uruguay el cultivo del maíz genéticamente modificado ascendió al 64% en la zafra 2006-2007. (7)

Según información recabada desde la DINAMA, en la zafra 2006-2007 la siembra de maíz transgénico se realizó en todo el país, a excepción de los departamentos de Artigas y Treinta y Tres, correspondiendo al maíz Mon 810 el 88% y el 12% al Bt11. Los departamentos de mayor producción fueron San José, con un 31,56 %, Soriano con un 26,96% y Florida con un 16,16%. (3)

En defensa del maíz criollo

Es deber del Estado tomar medidas para que la contaminación no continúe y que los productores que han conservado por largos años sus semillas puedan seguir manteniéndolas. Entre otras cosas, el Estado debería:

- Decretar una moratoria del maíz transgénico hasta no tener una evaluación sobre los impactos causados en el suelo en relación a los microorganismos y los impactos sobre los cultivos convencionales. De esta manera se cumpliría la medida decretada al momento de su autorización.

- Hacer un relevamiento de los productores que producen maíz NO transgénico y hacerl análisis con el objetivo de saber si estas semillas han sido contaminadas o no. En caso que estuviese contaminada, exigir a las empresas que se hagan cargo de la contaminación entregándoles semillas convencionales a los productores y resarciéndolos por los perjuicios causados.

- En la Unidad de Recursos Genéticos de INIA de La Estanzuela, se conservan unas 7.000 accesiones de 130 especies, en cámara a –18º C, complementándose con una red de Bancos activos localizados en las estaciones experimentales sede de los respectivos programas de mejoramiento. Dentro de las colecciones nacionales se encuentra el maíz. Dado que estas semillas no tienen propietarios más allá del trabajo que les llevó a muchas generaciones de nuestros agricultores conservarlas, bien podría esta Unidad devolver al menos parte de estas semillas de donde fueron sacadas. (8)

- Crear áreas libres de cultivos transgénicos y en este caso específico del maíz. Estas podrían estar asociadas a las áreas protegidas promulgadas por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.

- Apoyar a los productores que han conservado por generaciones los maíces criollos e incentivar y promover para que más productores siembren estos maíces, con el objetivo de trabajar hacia una agricultura libre de cultivos transgénico y agrotóxicos y en camino a una soberanía alimentaría.

Un país productivo debe tomar en cuenta los derechos de todos los ciudadanos. Es deber de las autoridades, proteger a los productores que tienen sus semillas convencionales y que desean seguir sembrándolas, proteger los suelos, como un bien común y no como riqueza de unos pocos, proteger y ver las plantas como parte de un ecosistema y de la cadena alimentaria y finalmente respetar el derecho de los consumidores a saber lo que consumen y que éste no solo sea el privilegio de unos pocos sino el derecho de todos.

No se puede permitir el genocidio del maíz criollo.

 

 

Fuentes

(1) Observaciones sobre agricultura José Manuel Pérez Castellano Formato electrónico 2007
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/publicaciones/Observaciones_sobre_Agricultura_Tomo_I.pdf
(2) Encuesta agrícola (invierno 2008)
http://www.mgap.gub.uy/Diea/Encuestas/Se267/Se267_Agr%C3%ADcolaInvierno.pdf
(3)Maíz transgénico en Uruguay Un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando se promueve la “coexistencia” de dos modelos de agricultura Flavio Pazos 2008
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/transgenicos/Uruguay/Maiz_transgenico_Uruguay.pdf
(4) Firma de Convenio entre Comisión Nacional de Fomento Rural y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria por la licencia de la variedad de maíz INIA Alazán
http://www.inia.org.uy/online/site/245622I1.php
(5) Unwanted Transgenes Re- discovered in Oxacan maize
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/transgenicos/Maiz/snow_2009.pdf
(6) Maíz Bt en Uruguay: Elementos para una Evaluación de Riesgos Ambientales
http://webs.chasque.net/~rapaluy1/transgenicos/Uruguay/Elementos_ERA_Maiz_Bt.pdf
(7) http://www.inase.org.uy/
(8) Conservación de recursos filogenéticos ex situ
http://www.fagro.edu.uy/~fitotecnia/docs/Conservacion_de_recursos_Fitogeneticos.pdf


María Isabel Cárcamo
Febrero 2009