Otro transgénico en nuestra mesa: el Maíz Bt 11

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por María Isabel Cárcamo

El 5 de mayo el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y el Ministerio de Economía y Finanzas autorizaron la producción y la importación de un segundo tipo de maíz transgénico, denominado oficialmente "maíz del evento de transformación Bt11", por primera vez con destino al consumo directo o a su transformación en otros productos. La autorización fue dada a la empresa Yalfin S.A. que es la representante de la transnacional Syngenta en el país.

¿Qué es el maíz Bt11?
El Bt11 es un tipo de maíz genéticamente modificado para hacerlo resistente a larvas de lepidópteros que atacan al maíz. La diferencia con el maíz MON 810, liberado en junio del 2003, es que el maíz Bt11 presenta además la tolerancia al herbicida glufosinato de amonio (conocido como Basta o Liberty). Pese a ello, la resolución del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que autoriza su uso no hace referencia alguna a la tolerancia que tiene este evento frente al herbicida glufosinato de amonio. http://www.inase.org.uy/Resolucion_BT11304.htm
Tenemos entonces que se trata de un tipo de maíz con una doble manipulación genética. En efecto, al Bt 11 se le incorporó un gen con resistencia a insectos (genes Bt), y se le insertó un gen que le da a la planta tolerancia a herbicidas (gen pat).
Es importante remarcar que al mismo tiempo que el gobierno autoriza la liberación de este nuevo "evento" (el maíz transgénico Bt11), nuevas semillas manipuladas genéticamente ya están prontas para ser incorporadas al mercado. En efecto, de acuerdo al diario “El País”, a fines de julio ingresaron 5 variedades nuevas de maíz transgénico.

¿Qué quiere decir "Bt"?
Bt es la abreviatura de Bacillus thuringiensis, una bacteria que se encuentra de manera natural en el suelo y es utilizada por los agricultores para controlar ciertos insectos plaga, debido a la toxina que produce cuando es ingerida por estos. Científicos han identificado el gen que produce la toxina en Bacillus thuringiensis y, con el uso de la ingeniería genética lo han incorporado en el material genético de varias plantas, principalmente de maíz, algodón y papa, las cuales ahora sintetizan su propia proteína bacteriana para matar insectos. Por esto la Agencia Ambiental Norteamericana (EPA por sus siglas en inglés) ha catalogado a estas plantas transgénicas como plantas-plaguicidas. Los cultivos Bt expresan el gen insecticida durante toda la vida de la planta y producen la toxina en todas sus partes. (Nivia, 2004). Por lo tanto, si el gen de esta bacteria es incorporado a través de la ingeniería genética a una planta (como es el caso de maíz Bt11) lo que tiene incorporado es un insecticida.
Impactos de los cultivos Bt en la salud humana
Para evaluar el impacto de cultivos Bt sobre la salud humana, la EPA ha establecido una lista de criterios que considera relevantes, como la capacidad para producir alergias y la toxicidad en animales de laboratorio. Estudios enviados a la EPA demostraron que la proteína Cry1Ab del maíz Bt 11 presenta estabilidad digestiva y estabilidad al calor similar a la proteína Cry9C del maíz StarLink, razones por las que la EPA negara la aprobación del StarLink para el consumo humano a Aventis CropScience. Estudios hechos por investigadores independientes han encontrado que las proteínas Cry1Ab producen reacciones alérgicas.
Estudios en ratones han demostrado que la proteína Cry1Ab se pega al intestino de los ratones, lo que incrementa su potencial inmunogénico, e incrementa la respuesta inmunológica de estos antígenos (sustancias que inducen la formación de anticuerpos porque el sistema inmunológico los reconoce como amenaza).
El potencial alergénico del maíz Bt ha permitido a muchos médicos considerar que el maíz transgénico podría ser la causa de los incrementos de alergias inexplicables, por lo cual los asesores científicos de la EPA recomendaron exigir pruebas adicionales y adoptar todas las medidas disponibles para determinar si otras variedades modificadas genéticamente son alergénicas o tóxicas a las personas antes de tomar decisiones para la autorización de estos cultivos.
Lo anterior no es una cuestión académica, sino que ya existen ejemplos concretos. En Filipinas, un grupo de campesinos de Mindanao, que viven cerca de cultivos de maíz Bt, desarrollaron fuertes síntomas alérgicos tales como dolores de cabeza, resfrío, nausea, debilidad e irritación de la piel, coincidente con la floración del maíz. Su condición persistió por varias semanas, por lo que la diócesis buscó ayuda para identificar la causa de los síntomas. El Dr. T Traavik del Instituto Noruego de Ecología Genética encontró anticuerpos contra la toxina Bt en las muestras de sangre de los campesinos. El investigador concluyó que la existencia de la reacción inmunológica estaría ligada a la toxina Bt y planteó la necesidad de efectuar más estudios (Ribeiro, 2004).

Impactos ambientales de los cultivos Bt
De acuerdo a un estudio efectuado en Italia, se descubrió que la presencia de la toxina Bt en el suelo, exudada por las raíces de los cultivos transgénicos o a través de la descomposición de la planta, enlentece la degradación de los herbicidas glifosato y glufosinato. La vida media de estos agroquímicos aumenta significativamente al incorporarse la toxina Bt al suelo. Los autores concluyen que se requiere más investigación (Accinelli et al, 2004).
Entre los impactos ambientales también está la posibilidad de que los genes de tolerancia a herbicidas puedan ser transferidos a malezas o plantas silvestres parientes de los cultivos transgénicos, creando potencialmente malezas resistentes a herbicidas. Adicionalmente, la adopción amplia de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas incrementará el uso de ciertos herbicidas, incrementando la presión para el desarrollo de resistencia en malezas, fenómeno que se presenta invariablemente por exposición de plagas a plaguicidas, como el desarrollo de resistencia en insectos plaga expuestos a insecticidas químicos o a cultivos Bt, o en hongos patógenos expuestos a funguicidas y por ende esto traería un incremento del uso de agrotóxicos.
El mayor uso de herbicidas incrementará los problemas de salud humana y animal, de contaminación de alimentos e inevitablemente tendrá impactos ambientales. En Uruguay se ha visto un incremento en el uso de herbicidas e insecticidas y no existe aún un estudio de impacto ambiental. Vale recordar el caso del arroyo Guabiyú en el departamento de Paysandú, donde miles de peces murieron en marzo del 2004 a consecuencia del lavado de envases de agroquímicos en el arroyo.

Sin derecho a decidir
Además de los impactos sobre la salud y el medio ambiente, los cultivos transgénicos impactan sobre el derecho a controlar y decidir sobre lo que se quiere producir y consumir. Siendo la semilla el punto de partida, al ser ésta transgénica se convierte en propiedad exclusiva de las empresas que la producen; en el caso del Bt 11, quien la controla es la empresa transnacional Syngenta.
De esta manera se pone al agricultor en una posición muy débil frente a una tecnología que no puede controlar. Su producción queda en manos de empresas transnacionales, que controlan la tecnología y los insumos (agroquímicos y semillas), sujetos a derechos de propiedad intelectual.
Tanto o más grave aún es el hecho de que a los consumidores se les obliga –por desconocimiento- a consumir alimentos transgénicos, es decir, a ingerir sustancias nuevas que no han conformado jamás parte de la dieta humana, con efectos impredecibles.
Lo que a su vez resulta incomprensible, es como un país como el nuestro, que pretende posicionarse en el mundo como "país natural", ya haya autorizado la siembra de tres cultivos transgénicos, (soja RR, maíz Mon 810 y maíz Bt11) que terminarán, tarde o temprano, impactando sobre otras producciones (carne, leche y derivados, miel, por nombrar sólo los más obvios), que verán cerrarse los mercados a los que han logrado acceder en base a esa producción natural.
Uruguay tiene una producción agropecuaria que alcanza y sobra para alimentar a la totalidad de su población. El hambre y la desnutrición en nuestro país no es el resultado de la carencia de alimentos, sino de una injusta distribución de nuestra riqueza. El país no necesita de cultivos transgénicos. Por el contrario, con estos cultivos lo único que Uruguay logrará es que unos pocos se hagan más ricos, mientras que sus habitantes y sus tierras se empobrecerán cada día más.
Es por todo eso que decimos NO a los transgénicos.

Bibliografía
Accinelli et al (2004).- Agriculture, Ecosystems and Environment. Genetic Engineering Newsletter 52, Abril 2004. http://agbios.com
Mae-Wan Ho (2003).- Se comprueba la inestabilidad de las líneas transgénicas. Red del Tercer Mundo, octubre 2003. http://www.redtercermundo.org.uy/texto_completo.php?id=113
Nivia, Elsa (2004).- Los cultivos transgénicos son plaguicidas. Revista Enlace (RAP-AL) mayo 2004. http://www.chasque.net/rapaluy/transgenicos/prensa.htm
Red por una América Latina Libre deTransgénicos (2004) Análisis de riesgo sobre distintos eventos de maíz transgénico.- Boletín N° 98 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, agosto 2004. http://www.biodiversidadla.org/article/articleview/5604/1/10/
Ribeiro Silvia (2004) Transgénicos, salud y contaminación.- La Jornada, marzo del 2004.
http://www.rebelion.org/ecologia/040323sribeiro.htm